Un meridiano bloqueado es como un río estancado en un punto de su recorrido. La energía que el cuerpo produce en sus células y usa para sus funciones vitales se caracteriza por el movimiento. La energía se mueve por el interior de las células yendo donde éstas la necesitan para sus reacciones enzimáticas, procesos anabólicos y múltiples procesos celulares vitales. De la misma forma, la energía que el organismo necesita circula por el cuerpo tanto en forma de materia por los vasos sanguíneos, como en forma de energía por los meridianos. Esta energía se usa para el funcionamiento tisular, para la acción física y mental, pues las células la usan para vivir y reproducirse.

El bloqueo es la interrupción de esa energía en un punto del meridiano, de

forma que, debido a esa presión en un punto concreto, se forma una pequeña acumulación de energía en la zona justo delante del bloqueo (la energía queda parada por un “muro” que presiona y no le permite fluir) y hay un déficit de energía por detrás de ese bloqueo cuyo grado dependerá de la magnitud del bloqueo que se ha producido (el grado de presión que el agente que ha producido el bloqueo esté ejerciendo sobre el meridiano). Así pues, por detrás del bloqueo faltará energía y si falta energía no hay alimento suficiente para nutrir las células. Los bloqueos pueden darse tanto por una presión puramente física, como por malos hábitos que son tóxicos para el órgano que rige la energía del meridiano y, por lo tanto, sus funciones fisiológicas están alteradas, como por ciertas experiencias o emociones que no hemos sabido gestionar y transmutar y han afectado a nuestra psique bloqueando aquella parte energética del psiquismo que se corresponde con la energía del meridiano de la que forma parte. Así pues, los bloqueos pueden venir tanto desde el exterior como desde el interior del organismo. Cuando una energía no se libera genera una presión directa en la zona de los meridianos que llevan la energía y nutren la zona. Esta presión es física y, por lo tanto, la energía y ciertas partículas de materia no pueden pasar y se produce en la zona una “arritmia energética”. El cambio de estructura de esa energía etérea produce un cambio molecular a nivel material, ya que hay cambios iónicos en esa zona. Si no se soluciona el bloqueo, estos cambios se van cronificando y hasta pueden ir haciéndose más grandes y expandiéndose por la zona. Cuando esto ocurre, las células quedan afectadas por estos cambios que han ocurrido en su medio y su sistema interno energético y de señalización interna también se ven afectados por dichos cambios iónicos y moleculares. Esto va a afectar a la conexión entre la célula y su ADN, es decir, al proceso de descodificación de la información contenida en el ADN para sintetizar las proteínas que dicha célula utilizará para crear sus estructuras internas y enzimas que deben realizar todas las reacciones químicas que van a tener lugar en su interior. Esta función de descodificación y de síntesis celular, junto con la función de división celular, van a requerir el 100% de la energía y nutrientes debido a su complejidad y la importancia vital de que estos procesos se den correctamente. Es por eso que ante un bloqueo, cuando estos aportes esenciales para célula disminuyen, estos procesos quedan alterados en menor o mayor grado y siempre tenemos una cierta desconexión entre la célula y su ADN. Los bloqueos siempre serán internos, no externos, es decir, los bloqueos se producen a nivel de órganos y vísceras, de forma que esta presión producida en el bloqueo y esa falta de aporte energético y nutricional se da en el órgano. Éste se siente invadido por una agresión externa y va a producir una reacción de inflamación para intentar defenderse y esa inflamación genera una situación de debilidad en este órgano y hasta puede generar dolor. Si el bloqueo se va manteniendo o va creciendo la inflamación va a ser cada vez mayor y/o más cronificada, y en estas circunstancias el ADN va a poder desconectar totalmente de la célula con consecuencias muy variadas, una de las cuales va a ser dar lugar a procesos tumorales. Así pues, aunque esto ocurra en el órgano, el meridiano es su flujo de energía e información y vamos a ir a buscar al meridiano correspondiente en la piel para poder poner una aguja en el punto exacto y del modo exacto para influir sobre el bloqueo y hacerlo desaparecer. A la vez, damos el toque al órgano para desinflamarlo y activar sus funciones naturales. Así pues, va a ser el propio organismo el que vuelva gradualmente a su estado de equilibrio una vez eliminado el bloqueo y activado el órgano afectado.

meridianos bloqueados